El propósito general de esta investigación es abordar el tema del poder, con la idea inicial de que se podía develar, evidenciar, y confrontar, desde dos frentes: artes visuales y el punk. Si bien el arte desde antes de ser arte[1] y en la actualidad ha servido al poder de manera vulgar, voluntaria, involuntaria o forzada, también ha sido la fuente de crítica y el medio de confrontar de forma directa a todas las esferas de poder, incluyendo al mismo arte. A su vez el movimiento punk inició como grito de inconformidad para después ser absorbido en parte por la industria musical y del espectáculo, diluyendo y trivializando la rebeldía; esta paradoja de confrontar y servir a ciertos intereses es compartida por punk y artes visuales, pero a pesar de esta ironía, se sigue manteniendo una especie de resistencia al poder.
En la primera parte (marco de referencia) presentaré un repaso acompañado de reflexiones personales, sobre el pensamiento de diferentes personajes con relación al poder, y en la segunda parte una aproximación al punk como movimiento social.

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