El poder te da un lugar para expresarte
algo que te dijeron que se llama arte,
un gran pileton donde entrarás como tarado
te piden que te expreses y te dejan anulado
Actitud María Marta[1]
El término “poder”, proviene del latín potere: ser capaz. La raíz de la palabra es poti, que significa marido, señor, amo, del griego posis, marido; de allí des-potes (déspota) originalmente el señor de la casa, del domos (en griego) y domus (en latín) de donde deriva de dominus (dominar)[2].
El dominio en relación al poder, se hace evidentemente como una mera potencialidad; no el hacer, sino la capacidad de hacer o de hacer creer a los demás que uno puede.
Al poder lo relacionamos directamente con: potestad, imperio, prepotencia, preponderancia, dominio, mando, jurisdicción, privilegio, superioridad, autoridad, gobierno, supremacía, hegemonía, suprema potestad rectora y coactiva, entre otros. Invocando como derecho divino, merecido, herencia, elección popular, ganado, impuesto, robado, sea cual fuere el medio por el cuál se adquiere legitimo o no, implica una relación asimétrica entre quién ostenta el poder y es dominado.
El poder además de todo lo anterior, es un concepto creado a lo largo del tiempo, dependiendo de la concepción y relación que se tiene con este.
[2] Andres Schuschny, «http://humanismoyconectividad.wordpress.com,» Humanismo y conectividad, 16 de diciembre de 2007, http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2007/12/16/poder/ (accessed 21 de octubre de 2009).

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